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Shinku puede ser educada, pero distante. Esta nueva integrante de la sede central de la ACA en Hethereau, recién trasladada desde la UAC, no dejó precisamente la mejor primera impresión entre sus colegas. Shinku mantuvo una distancia deliberada, poniendo a cada quien en su "lugar", con la excepción de esa empleada famosa por no tener ni un gramo de sentido común.
No es solo en el trabajo; Shinku hace lo mismo en su vida diaria. Podrán verla corriendo entre la multitud hacia DSD para hacerse con la última Caja misteriosa, o sentarse en las gradas repletas durante la final del campeonato de cartas coleccionables de anomalías, conversando con otros fans sobre su colección. Pero cuando la multitud se dispersa, siempre vuelve a casa sola. En una ciudad bulliciosa, nunca se ha negado a tener contacto con nadie, pero tampoco ha dejado que nadie entre en su "territorio".
Sin duda, Shinku ha provocado críticas y malentendidos, pero está firmemente convencida de que toma las decisiones correctas. Desde aquella lluvia torrencial, se ha acostumbrado a estar sola.
Hubo un tiempo en que Shinku no creía que fuese distinta de los niños de su edad, hasta que aquella lluvia torrencial le hizo entender lo que de verdad implicaba el poder con el que había nacido. Desde entonces, su vida cambió por completo.
Cuando Shinku dejó Hethereau por primera vez para entrenar con su "MENTOR" en la UAC-9, se preguntó qué habría pasado si aquel incidente jamás hubiese ocurrido. Pero pronto dejó atrás esa pregunta inexplicable para encontrar lo que consideró la mejor forma de impedir que la misma tragedia se repitiera: mantener a todo el mundo a distancia.
Y así, la joven dragona, plantada en su decisión, empezó a crecer.
Shinku comenzaría a cargar con todo por su propia cuenta. Con la ayuda de sus superiores, se convirtió en lo suficientemente capaz como para encargarse de todo y de proteger a los demás en soledad. Su estilo de lobo solitario significaba que, incluso si perdía el control, el impacto sería mínimo. Todo parecía estar funcionando, hasta el día en que su "MENTOR" le entregó los papeles de traslado, y ante ella apareció la oportunidad de comprobar si aquella noche de lluvia había quedado atrás.
El pasado es el cazador más implacable: asesta el golpe mortal en el mismo instante en que su presa baja la guardia.
Pero, al parecer, una dragona en maduración no es esa clase de presa.
Casco con dos aberturas
Los poderes de Shinku aumentan su velocidad de reacción y su fuerza física. En sus primeros días en la Agencia de Control, su habilidad en combate la ayudó a adaptarse rápido a sus responsabilidades. Pero su falta de control hacía que a menudo perdiera el control, algo que necesitaba corregir cuanto antes. No era raro ver a Shinku cabizbaja justo después de volver en sí, mirando el desastre que había causado. Aun así, como es más de actuar que de quedarse pensando, encontró una solución enseguida. Después de que un encargado de seguridad la sacara de una obra por tercera vez por no llevar casco, se hizo un casco con agujeros a ambos lados para los cuernos.
"¿De verdad tienes que… ir a la obra?".
"Ajá".
"¿Y tienes que ponerte este… casco inútil?".
"Es obligatorio. No puedo entrar a la obra si no llevo uno".
Al menos, no ha necesitado ese casco desde hace tiempo.
UAC-9
Tempus, que antes fruncía el cejo y la llamaba mocosa insolente, más tarde la llevaba feliz a comer un helado durante las misiones de campo. Ray, que la buscaba y hacía bromas cuando Shinku se encerraba en su cuarto, culpándose por haber perdido el control… Su senpai, que siempre era seria durante el entrenamiento y nada contenida al enojarse cuando Shinku cometía un error, pero que en las misiones se ponía delante de ella… Y su "MENTOR", que por lo general no decía mucho sobre su cumpleaños, pero nunca olvidaba celebrarlo… Sin ellos, Shinku probablemente se habría quedado encerrada en su cuarto, hundida en la autocompasión.
Shinku no encontraba otra forma de corresponder a esa preocupación y ayuda que convertirse en alguien capaz de valerse por sí misma.
Su "MENTOR" debe de estar preocupado solo porque ella todavía no es lo bastante independiente ni fuerte.
Tesoro del Dragón
Caminaba sola por la playa, apartando de vez en cuando de una patada las piedritas que se cruzaban en su camino. Incluso cuando la vista se le empezó a nublar, contuvo las lágrimas que empezaban a rebalsar.
"Es solo un pastel. ¡Ni que me importara!".
No, eso no era lo que de verdad tenía en la cabeza.
Mientras más veces se despertaba por las noches con dolor de cabeza, más seguido decía en clases cosas de las que luego se arrepentiría. En el fondo, de verdad no quería decirlas, pero para cuando volvía en sí, ya había hecho enojar a sus compañeros o los había hecho llorar.
No le gustaba eso.
La verdad era que quería jugar a los quemados con ellos, ayudar a preparar el festival escolar, comer pastel, soplar las velas y cantar en las fiestas de cumpleaños de sus compañeros. Pero, de alguna forma, siempre terminaba arruinándolo todo…
"¡Shinku!".
"¡Te encontré! ¡Sabía que estarías aquí!".
"¡Mira lo que encontré! ¡Ta-da! ¡Ten! ¿No te recuerda a alguien hecho bolita y llorando?".
"Eso… no es cierto".
"¡Claro que sí! Como sea, toma".
"¿Eh…?".
"¿Acaso en los cuentos de hadas no todo dragón malvado tiene su propio tesoro? ¡Ese dragón que se la pasa peleándose con todo el mundo también debería tener uno! Así que, de ahora en adelante, cada vez que te pelees con alguien, colecciona algo divertido. ¡Así, cuando por fin derrotes al dragón malvado, podrás compartir su tesoro con todos!".
Empezando por esa caracola con carita triste, Shinku comenzó su "búsqueda del tesoro".
UAC-2
Para Shinku, el reto de pasar a la UAC-2 tenía más que ver con llevarse bien con sus dos nuevas integrantes de equipo que con acostumbrarse a un lugar nuevo.
Mint. Un caso único que, de alguna forma, desbarata todos los trucos de Shinku para andar sola. Sin importar si Shinku pone su cara de dragona malhumorada, o si inventa una excusa, Mint lo deja pasar y la encara: "¿Por qué esa cara de dragona malona? Aww, ¿por qué tan gruñona? ¿Quién hizo enojar a Taya esta vez? ¿O reprobaste un examen?", "¿Ocupada? ¡Claro, entonces lo dejamos para otro momento! ¿Qué tal mañana después del trabajo?".
Mint no sabe cuándo echarse para atrás. Simplemente lo hace porque lo siente. La verdad, es algo pesada… pero a Shinku no le molesta… ¿Quién podría odiar a una gatita mimosa?
En cuanto a la otra integrante de equipo…
Oneiroi. Tras su primera misión con ella, Shinku entendió de inmediato por qué la habían transferido a la UAC-2. Oneiroi tenía la habilidad de evitar que perdiera el control. Esto debería haber sido una buena noticia para Shinku, porque por fin dejaría de preocuparse por herir a sus compañeros, pero no podía aceptar a Oneiroi como lo hizo con Mint.
Iroi ocultaba una parte de ella. No mostraba su verdadero yo…
Eso era exactamente lo que Shinku también hacía.
Lluvia eterna
Hasta el día de hoy, Shinku sigue pensando en aquella noche lluviosa.
El mundo se dio vuelta, figuras de traje negro emergieron de los charcos, y los aterradores gritos de su amiga pedían ayuda. Lo que pasó después no es más que un recuerdo nubloso. Consiguió rechazar a esas anomalías, pero su descontrol causó un daño enorme que incluso alcanzó a la amiga que intentaba proteger.
"Al menos eso fue mejor que arrepentirme por no haber hecho nada".
Aunque nunca pudo dejar atrás aquel lluvioso día, Shinku jamás dudó de la decisión que tomó esa noche. Hubo muchas veces en que deseó no tener sus Habilidades esper, pero nunca en un momento como ese.
Después de la lluvia
"Bueno, ¡yo ya me voy a casa!".
"¡Adiós, Teana! ¡No pensé que Taya nos invitaría a jugar! ¡Avísanos la próxima vez, chau!".
No se le da muy bien esto, pero seguro se la pasaron bien, ¿no? Pensando en eso, Shinku sacó su teléfono y marcó el número que tanto le había costado conseguir, pero al que no había sido capaz de llamar.
Se animó a hacerlo después de esa partida que organizó Mint, así que ¿por qué estaba dudando ahora?
Querer proteger a una amiga y terminar haciéndole daño, asumir que la odian y dejar de hablarles, para luego decir que "es lo mejor" como excusa para sentirse mejor consigo misma…
Esa no es ella, y no puede permitirse convertirse en alguien así.
Shinku respiró hondo y presionó el botón de llamada.
*El teléfono suena*
¿Qué se suponía que debía decir? De verdad se sintió así. Shinku se agitó por los nervios.
"¿Hola?".
La voz del otro lado era familiar y extraña a la vez. Shinku siguió conteniendo la respiración.
Todo va a estar bien, porque somos amigas.
"… ¿Hola…? Sí, soy yo".
"Ya regresé".
La chica que había quedado atrapada en aquella noche lluviosa durante tanto tiempo por fin vio la luz cálida y brillante del día.