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"¿Iroi volvió a reportarse enferma? Hace muchísimo que se le acabaron las vacaciones pagadas y los días por enfermedad. Siento que ya le están descontando del sueldo".
"Su sueldo no parece preocuparle… Una vez dijo que no le molestaría pagar por trabajar. Y no sonó como si estuviera bromeando".
"Qué admirable. Trabaja incansablemente. No sabía que trabajaba solo para conocer el mundo…".
Desde niña, Iroi ha sido propensa a enfermarse. No podía asistir a la escuela con regularidad. Por suerte, su familia tenía dinero, así que siempre contó con un tutor privado y llegó a formarse al nivel de alguien con estudios universitarios.
Al terminar sus estudios, sus padres querían integrarla a la sociedad, pero su salud no soportaba las exigencias de un trabajo normal. Iroi quería trabajar en una organización de asistencia social, así que sus padres la enviaron a Solardiente, un hogar de asistencia para anomalías, como voluntaria, donde también ayudaba con las simples tareas de admisión de anomalías.
La personalidad actual de Iroi está profundamente marcada por el ambiente del hogar de asistencia. Antes de ir allí, casi no había tenido contacto con otras personas. Su tutor y su mayordomo eran fríos y rígidos, siempre excesivamente cautelosos, y sus padres la consentían demasiado. Iroi sabía que no todos los seres humanos eran como ellos, así que instintivamente decidió mezclarse con "los demás".
La vida en la isla no era precisamente fácil. Las cosas eran mucho más duras que en su casa. Aun así, Iroi lo disfrutaba mucho más, porque allí se sentía viva.
Durante el incidente del Oso Jiejie en el hogar de asistencia, Iroi brindó una ayuda importante a la Agencia de Control como voluntaria, lo que puso los ojos de la agencia sobre el talento de esta Esper. Así, Iroi empezó a sentirse atraída por el trabajo de la Agencia de Control. Eventualmente, Iroi se uniría a la Agencia de Control de Anomalías. Dado su gran control sobre sus poderes, la recomendaron para integrarse a la UAC-2.
La vida se abre camino.
Sueño intacto
Para la mayoría, los sueños son inestables y efímeros. La Habilidad Esper de Iroi estabiliza los sueños y los convierte en constantes que no desaparecen cuando son afectados por factores externos.
Iroi puede enviar sus sueños a la conciencia de otros seres vivos. La cantidad de seres a los que puede afectar al mismo tiempo varía según la fortaleza mental de los objetivos. Si la fortaleza mental del objetivo es demasiado alta, puede que ni siquiera logre irrumpir en ella. Tampoco puede afectar a seres carentes de consciencia.
En la entrada del mundo onírico de Iroi existen dos puertas: la Puerta de Cuerno y la Puerta de Marfil. De ser necesario, a veces oculta una de ellas.
Si alguien entra por la Puerta de Cuerno, llegará al verdadero mundo onírico de Iroi y tendrá un sueño placentero. La verdadera Iroi se oculta en algún rincón de ese mundo.
Si alguien entra por la Puerta de Marfil, se verá obligado a experimentar un sueño largo y extraño donde las criaturas luchan y se devoran entre sí. Nadie sabe por qué ocurre esto.
En otras palabras, la "Iroi" que los demás ven no es su verdadero yo.
La Iroi que la gente ve no es más que una ilusión creada por sus poderes. La Iroi exterior, tras ocupar el lugar de la original, es en esencia una conciencia no humana que imita a los seres humanos.
No temas. La Iroi exterior se ha hecho pasar por una humana durante unos veinte años. No es tan distinta de un ser humano auténtico. No te morderá.
No hay razón para entrar en pánico.
En la UAC-2
La atmósfera de la Agencia de Control de Anomalías y la del hogar de asistencia son completamente distintas. Aun así, Iroi logró acostumbrarse rápidamente a este nuevo ritmo y se lleva muy bien con sus nuevas compañeras, Mint y Shinku.
Mientras que Shinku pierde el control y entra en frenesí por sus poderes, Iroi puede usar los suyos para calmarla en el mundo onírico. Por esta razón, Shinku suele frecuentar el mundo onírico de Iroi. Ambas se llevaban muy bien.
Sin embargo, después de cierta misión, las cosas cambiaron. La actitud de Shinku hacia Iroi empeoró drásticamente, mostrando casi animosidad. Iroi no sabía la razón, pero empezó a responderle con la misma actitud para devolver el favor. El aire de amistad entre las dos había desaparecido.
Mint notó una atmósfera tensa entre ambas. Tras indagar un poco entre misiones, descubrió lo que pasaba. Shinku había visto a "la otra Iroi" en el mundo onírico y asumió erróneamente que la Iroi del exterior había poseído a la verdadera. Su repulsión por esto empezó a generar en ella un profundo rencor por la Iroi del exterior.
Mint tuvo que esforzarse mucho para convencer a Shinku y a Iroi de que se sentaran para aclarar el malentendido. Cuando Shinku descubrió la verdad sobre la Iroi del mundo onírico, se dio cuenta de que se había equivocado y se disculpó con Iroi.
"Viste a esa pobre criatura en un sueño y lo dejaste todo para salir en su defensa… ¡Qué dragona tan impulsiva, siempre lanzándose sin pensar!".
"¡Argh! ¿Por qué sigues siendo tan mala si ya te pedí perdón? ¡Tú… cabeza de cuerno!".
"¡Oki doki, problema resuelto! ¡Llevémonos bien a partir de ahora!".
Así fue como Mint se ganó una comida por parte de Shinku e Iroi.
Durmiendo
Los poderes de Iroi crean para ella un sueño estable, pero un sueño necesita a alguien que lo sueñe, y esa persona es la verdadera Iroi que está dentro. Los sueños creados por sus poderes le pertenecen. La verdadera Iroi siempre permanece dentro del mundo de los sueños, siempre soñando y, por lo tanto, siempre dormida.
La Iroi de afuera no necesita descansar. En teoría, podría permanecer despierta para siempre, pero dormir es algo de humanos. Aun así, siempre se acuesta a tiempo, se cubre con la manta y cierra los ojos como todos los demás.
No se queda dormida, pero disfruta la acogedora sensación de quedar envuelta por las suaves y esponjosas mantas.
Los tres pequeños
Al principio, el mundo onírico de Iroi no era más que una bruma caótica y confusa. A medida que fue creciendo y conociendo más del mundo, tres pequeñines, Morpheus, Icelos y Phantasos, empezaron a llenar su mundo onírico de color y vida. Los tres trabajaban juntos. Morpheus creaba a los transeúntes, Icelos creaba a las aves y las bestias, y Phantasos los paisajes y objetos sin vida. Gracias a ello, el mundo onírico de Iroi alcanzó un nivel que podría rivalizar con la propia realidad.
En cuanto al momento de la aparición de los tres corderos, ninguna de las dos Iroi lo recuerda con claridad: ¿aparecieron cuando despertaron sus poderes? La Iroi real asegura haberlos visto desde el momento en que ella nació.
A Morpheus le gusta hacerse el interesante y se hace llamar el jefe, pero en realidad casi siempre es a él a quien molestan. Icelos es lindo y tímido, pero es un travieso. Phantasos es un despistado total, siempre volando de un lado a otro sin rumbo mientras sopla una trompetita. Para la joven Iroi, que pasaba tanto tiempo sola entre hospitales y su casa, ellos eran sus mejores amigos.
"Iroi ahora tiene nuevas amistades. ¿Será hora de que nos vayamos?".
"¡De ninguna manera, no quiero dejarla!".
"Ella está allí…, nosotros también…, no debemos separarnos…".
Precio
La salud de Iroi fue motivo de seria preocupación desde que nació. Su salud no mejoró hasta que, al cumplir un año, sus Habilidades esper despertaron. Hasta el día de hoy, todavía lleva un monitor de signos vitales por si acaso.
La verdadera Iroi, sin embargo, no quiere vivir.
Aun así, sus padres estaban decididos a salvarla. La siguieron sometiendo a una operación tras otra, negándose a dejarla ir, sin importar cuánto dinero costara.
La cuestión es que, cuando Iroi despertó en el vientre de su madre, todavía flotando en el agua, ya sabía que no quería nacer.
Los poderes de Iroi la mantuvieron con vida. Forjaron una nueva conciencia para ella: una que ocupó el lugar de la Iroi que nunca quiso vivir, y la hizo seguir viviendo.
Puede que sus Habilidades esper la hayan salvado al mantenerla con vida, pero la verdad es que le han estado cobrando un precio todo este tiempo.
El precio de sus poderes es vivir.
Ninguna de las dos Iroi cree que debió haber nacido. Ambas se ven a sí mismas como algo que la selección natural debió haber descartado.
Sin embargo…
"Estás viva. Eso, por sí solo, es prueba de que no debías ser descartada. ¿De verdad es tan difícil de entender? En este mundo no existe eso de 'lo que debería ser'. Lo que ya ocurrió no puede cambiarse. El hecho de que estés viva encierra más verdad que cualquier teoría, ¿no?".
El primer sueño
¿Qué hace que un ser humano sea humano?
Antes de despertar, Iroi tuvo un sueño largo y extraño. Empezó en las profundidades más oscuras del mar, ascendiendo poco a poco, luego tocando tierra y corriendo desesperadamente por una selva árida solo para no ser devorada.
Dicen que todo el mundo tiene un sueño así en el vientre materno. Te ves arrastrarte del agua a la tierra, evolucionar poco a poco hasta convertirte en humano y, al final, despiertas de forma natural justo en el momento de nacer.
Pero en ese sueño, Iroi no nació como primate, sino que siguió otra ruta evolutiva y pasó a formar parte de los caprinos.
Eso jamás debió ocurrir, y su naturaleza humana la obligó a despertar de ese sueño. Por eso, despertó demasiado pronto en el vientre de su madre.
Los fetos despiertan, pero el caso de Iroi fue distinto. Despertó con plena consciencia. Palpó a su alrededor, sintió el calor que la envolvía y alcanzó a percibir un tenue resplandor. Estaba en penumbra, cálida, cómoda, con un pulso latiendo al ritmo del suyo. Entonces eso era el "mundo"; así se sentía estar "viva".
Cuando su mundo se abrió, la sacaron de allí.
Después de vivir en el vientre de su madre, el mundo real rebosaba de luz y de espacio vacío. Era aterrador. El impacto sacudió su mente y ya no quiso vivir. Como resultado, Iroi perdió la consciencia y su cuerpo se apagó. Ese fue el comienzo de sus enfermedades.
Al principio, la Iroi creada por sus poderes solo sabía una cosa: que debía vivir.
Cuando tenía hambre o sentía dolor, hacía notar lo que necesitaba para llamar la atención.
Luego notó que la gente hacía toda clase de sonidos para expresar lo que pensaba. Poco a poco empezó a entender esos sonidos e intentó hacerlos ella misma, y así fue como aprendió a hablar.
No siempre basta con decir algo en voz alta para que los demás lo crean, así que aprendió a usar las expresiones adecuadas.
Saber qué decir, a quién y en qué contexto: eso también tuvo que aprenderlo, por más lento que fuera…
Después de crecer así, ¿hay siquiera alguna diferencia exacta con cualquier otro ser humano de verdad?
Los humanos normalmente no se preguntan si son humanos o no. Ella sí. Eso es todo.