NTE
S★★★★★Chaos#1054

Daffodill

Mil espadas, mil ojos

DañoDPS de ráfagaImpulso de ruptura
HP14.845
ATK563
DEF801
Daffodill
Lugar habitual
Tienda de Antigüedades de Eibon
Cumpleaños
19 de enero
Despertares máximos
6
Arma por defecto
None

Stats máximos

Valores a nivel 80 con ascensión completa

HP

14.845

ATK

563

DEF

801

Dossier

Información

La guardaespaldas de la Tienda de Antigüedades del Eibon no es de muchas palabras; siempre discreta y al margen de los demás. Parece ser que Hotori le tiene un apodo, "Daff", pero solo ella lo usa. Cuando lo hace, Daffodill desvía la mirada y sus orejas se sonrojan por completo. Para el resto… si valoran su vida, mejor que no se les ocurra usarlo. Daffodill tiene una gran colección de parches para ojos. Aunque ahora los usa menos, mantiene viva su afición de coleccionista. Nadie es capaz de notar la diferencia entre uno y otro, pero ella defiende a capa y espada su buen gusto. Unos son de cuero, otros tienen diseños, algunos destacan por lo impecable de sus costuras… ella los ordena meticulosamente por tipo y los guarda en su pequeña caja de colección. Daffodill no nació con su problema de vista; es el precio que paga por su Habilidad esper. Cuando tenía diecinueve años, la cruda realidad hizo explosión en sus ojos en un estallido caleidoscópico. Desde ese instante, puede ver a través de las Rarezas y percibir capas de esencia que se extienden más allá del tiempo y el espacio. A veces, poder ver la verdad no trae nada bueno. La verdad tras la muerte de sus padres, sus apegos emocionales, eso de necesitar a otros y que la necesitaran… perdió toda la fe que la mantenía en pie. La heroína de capa roja del libro ilustrado giró su hoja en silencio hacia Madre, hacia ese odioso corazón palpitante que una vez le había brindado un falso calor. Si la diosa de la venganza quisiera castigarla por esto… que así sea. Daff anhelaba un lugar feliz y hermoso, y así fue como, sin querer, se embarcó en un viaje lleno de metáforas. Entonces, ¿qué hay del final de la historia? Una vida monopolizada por las mentiras hasta ahora, sin que nadie la necesitara… no tenía sentido seguir. Eso pasaba por la mente de Daffodill cuando se encontró con una mujer demasiado "alegre". La mujer dijo que una flor crecía en el centro del lago, solitaria y altiva, aparentemente inalcanzable. Ella, naturalmente, también anhelaba esa flor, pero no iría a recogerla. Una mujer extraña y una flor extraña. ¿Qué motivo tendría esa flor para crecer allí, aislada? Debe de depender de algo también, crecer así porque estaba arraigada en la necesidad que otros tenían de ella. Al soplar el viento, Daffodill percibió un nuevo murmullo en las hojas. ¿Por qué no seguirla y buscar respuestas en la vida que tenía por delante?

Mujer con guantes rojos

Empujó la puerta y entró. El mar de óxido subió a través de sus pies y enseguida sintió el vértigo, como si estuviera mirando a través de un caleidoscopio. De repente, unas manos con guantes rojos le cubrieron los ojos. La Sra. T, quien se encontraba de visita, fue testigo junto a ella de la tragedia de sus padres. Afligida, ofreció adoptar a Daffodill como su hija. La hermosa niña había perdido a ambos padres y ningún pariente quería acoger a una niña marcada por la desgracia… Siempre había sido la que no hacía falta. Solo la Sra. T le tendió la mano, así que tomó el lugar a su lado con gratitud.

Marzo mecánico I

Las pruebas eran crueles. Aunque Daffodill era una niña con talento excepcional, siempre terminaba cubierta de heridas. La Sra. T decía que, en comparación con otros niños, ella podía sentir el dolor casi al límite de la muerte y, en cierto modo, eso la acercaba a sus padres. Las heridas que sufría tenían más valor que las de cualquier otra persona. Además, la Sra. T la necesitaba. A Daffodill no le gustaba el dolor, pero las palabras de la Sra. T le daban un motivo para soportarlo. Se forzó a creer en ello y afrontó las pruebas con absoluta devoción. Cuando estuvo lista, se convirtió en la espada de la Sra. T y ejecutó varias misiones de límites difusos.

Marzo mecánico II

"Madre, ¿todas las organizaciones benéficas son así? Como los lobos disfrazados de oveja de las historias". "Las personas tienen muchas facetas. Cuanto más intensa es la luz, más profunda es la sombra. Así es el mundo real". "Ellas… lloran con frecuencia. Quieren que madre no les haga sufrir tanto". "Mis flores no tienen a quién recurrir, excepto a mí. Estoy dispuesta a darles alimento y a cambio solo pido elegir a la que sobreviva más tiempo y florezca con mayor belleza… es lo más razonable que existe". "Además… llorar siempre es algo pasajero. Mira, pequeña tonta. ¿Acaso no están sonriendo ahora?". Daffodill alzó la vista y vio a las chicas riendo, rodeando a la Sra. T y a ella, como si abrazaran a una madre que realmente amaban.

Hermanas

Descansaban juntas en el regazo de la Sra. T, una a cada lado. Antes de dormir, se limpiaban las heridas de las pruebas o misiones del día, como dos animalitos acicalándose. Pero a veces ella se preguntaba… ¿era igual que Zankou? ¿No oponerse a las pruebas y misiones significaba que las disfrutaba? No. Lo que disfrutaba era la sensación de ser necesaria, y a partir de esa calidez persistente sus pensamientos se dirigían hacia la dependencia parental…

Verdad de jardín perfecto I

Patrones irregulares, marcas en la pared con líneas rotas, una separación de 3 milímetros del estante y una inclinación desviada unos 3 grados… todo apuntaba a que aquí había una puerta secreta. Siempre tuvo la vista muy aguda, así que captaba la verdad con más facilidad que la mayoría. Un cúmulo enorme de datos detallados, entre ellos los expedientes personales de Daffodill y sus padres. Con un nivel de detalle capaz de erizarte la piel. Vio unas notas garabateadas junto a su foto: "pieza hermosa para coleccionar", "herramienta para misiones".

Verdad de jardín perfecto II

La Sra. T tomó a una Daffodill recién nacida como garantía y forzó a sus padres a pasar años fuera en misiones de búsqueda de tesoros. Hasta que, un día, ya no lo soportaron más. "Aunque tengamos que vagar con nuestra hija, debemos decirle la verdad… una familia debe permanecer unida". Sin embargo, el controlador presenció todo. Daffodill había llegado a la edad adecuada para florecer y la pareja de cazadores ya había hecho todo lo que ella deseaba. Los peones rebeldes no servían para nada. Era mejor eliminarlos.

Daff

Nunca imaginó que un narciso pudiera crecer en el centro del lago. De niña jamás lo había visto. ¿Había crecido luego de que la Sra. T se la llevara? La mujer sonrió y alzó la botella de vino para invitarla a brindar. Daffodill la vio moverse de forma relajada y despreocupada, y sintió una rabia que no podía explicar. "Ya lo perdí todo. Dime, ¿a qué debería dedicar el brindis?". "¿Hace falta una razón para brindar? Pues… brindemos por la desesperación de no tener nada, por los cielos que jamás contemplamos. Y por el narciso solitario que crece en este lago". "… ¿También quieres arrancar esa flor?". "Mmm… La necesito, sí… pero no la voy a arrancar". Al notar que Daffodill había captado la contradicción, la mujer le tocó la frente con la punta mojada de su paraguas. "¿Quién dijo que necesitar algo significa que debes tomarlo? Solo necesito que exista, así puedo disfrutar de una bebida mientras lo contemplo. Eso me basta". Cuando el viento comenzó a soplar, percibió un crujir de hojas distinto al de antes. Quizás… realmente existía un narciso en medio del lago.