NTE
A★★★★Incantation#1033

Adler

Ayatana

SupervivenciaEscudoDaño en el tiempo

El asistente perfecto, que aporta calma a todos en Eibon y en el vecindario.

HP13.122
ATK382
DEF912
Adler
Lugar habitual
Tienda de Antigüedades de Eibon
Cumpleaños
25 de septiembre
Despertares máximos
6
Arma por defecto
None

Stats máximos

Valores a nivel 80 con ascensión completa

HP

13.122

ATK

382

DEF

912

Dossier

Información

Adler, cuyo nombre completo es Alois V. Adler, aunque nadie ha usado nunca el nombre completo de este asistente tan respetable. Ser asistente es un trabajo increíblemente complejo en la Tienda de Antigüedades de Eibon. Sus responsabilidades diarias abarcan, entre otras: preparar siete desayunos distintos y hacer que todos los niñitos quisquillosos coman sus verduras, gestionar y reabastecer las existencias de alcohol y remedios antiresaca, planear cómo minimizar pérdidas inevitables durante los encargos, mantener una actitud positiva incluso al revisar las cuentas del local… En resumen, tener un asistente así es una verdadera fortuna. Espadachín medallista de oro, certificado en tiro con arco de diez anillos, instructor avanzado de ceremonia del té y campeón del Torneo de Aviones de Papel de Puentes Cruzados. Como el auténtico maestro de certificaciones de Hethereau, "perfecto" no es una palabra vacía. Nanally inició una vez un desafío llamado "¿Qué cosa no es capaz de hacer el increíble Adler?", donde el ganador recibía el título de "Miembro Honorario Vitalicio" de la familia Colucci. Al final, el concurso lo ganó Nanally con su frase: "¡El señor Adler jamás ha causado problemas!". Aunque como la Fundadora de los Colucci, lo más probable es que no necesite esa recompensa… Y sobre si Adler realmente nunca causó problemas… uno pensaría que no, ¿verdad? "¡Perdón, señor! La próxima vez seré más cuidadoso con las macetas. ¡No voy a romper la número sesenta y ocho!" "Dijiste lo mismo cuando se rompió la número sesenta y siete". "Taygedo (maestro en destrucción de macetas de Eibon)." "No pasa nada, es solo una maceta. Las raíces de la planta no se dañaron. Compraremos otra y listo." "Entonces… ¡compraré la nueva maceta con mi propina!" Durante el periodo sombrío en que cayó por primera vez en la oscuridad, Adler también rompió accidentalmente una maceta, la cual valía un año, cuatro meses y trece días de "propina". Por supuesto, gracias a esa experiencia, el señor Adler no ha vuelto a romper nada por accidente.

Una vieja historia

"¿El señor Adler está limpiando de nuevo el almacén hoy" "Sí." El joven que sostenía los utensilios de limpieza se hizo a un lado, la muchacha vestida de manera impecable le dio las gracias en silencio y le recordó con amabilidad que tuviera cuidado al caminar antes de marcharse. Después de todo, en esta propiedad había demasiados como él, lo que hacía que incluso este pequeño acto de bondad se sintiera especial. El joven ciego permaneció en silencio en la entrada del almacén hasta que los pasos de la muchacha se desvanecieron, luego entró, tanteando el lugar mientras limpiaba el polvo de los objetos con un paño suave. A los otros sirvientes no les gustaba limpiar allí por lo tedioso que resultaba, pero a Adler no le molestaba en lo más mínimo. Limpiar era bastante sencillo para él: no tenía que hablar con nadie y el ambiente silencioso le hacía sentirse a gusto. Aunque su ceguera hacía que todo le tomara un poco más de tiempo, por suerte en este almacén no había nada frágil, así que bastaba que fuera un poco más cuidadoso. Adler atesoraba este trabajo que obtuvo tras mucho esfuerzo. Los artefactos lo observaban en silencio. No favorecía a ninguna pieza en particular y limpiaba cada una de ellas con esmero. Sin embargo, cada vez que limpiaba la armadura colgada en lo alto, le dedicaba un cuidado especial. Adler había escuchado rumores sobre esta armadura llamada "Ilustración": relatos de su gran poder y de sus antiguos portadores invencibles. Aquellas historias hacían arder una llama en su delicado pecho. Quizás él también algún día… Cada vez que pensaba en ello, Adler se esforzaba en pulir cada escama con aún más dedicación. Los días tranquilos continuaron hasta que, en una noche nevada, la silenciosa armadura comenzó a emitir un suave resplandor. Criaturas semejantes a ciervos, llamadas "Sunya", surgieron de Ilustración, caminando sobre los copos de nieve mientras se reunían alrededor del joven dormido. "¿Nuevo… amo?" "¡Me gusta!" "Un aroma familiar." "…Mmm." "En mi humilde opinión…" Sus murmullos no interrumpieron el sueño del joven, así que lo dejaron descansar un poco más; le darían la buena noticia cuando la nieve se despejara y el sol brillara al día siguiente.

Sunya: Rupa

Como Sunya que aparece con más frecuencia, Rupa tiene su propio apodo especial en el Eibon: "Cosita". Es el quinto miembro provisional de Los Colucci, después de Taygedo, Edgar y Sakiri. Aunque Cosita no entiende lo que eso significa, igual le encanta el nombre. Ya sea preparando comidas o limpiando, su ayuda es indispensable para el Sr. Adler. Y como pago por sus servicios… basta con una palmadita en la cabeza y un buen trozo de pastel de zanahoria.

Sunya: Vedana

Si tuviéramos que nombrar al Sunya que se relaciona más con Eibon, sería sin dudas Vedana. Amante de los finales tristes de manga, excelente compañero en juegos cooperativos, ¡y la pareja ideal para devorar bocadillos a medianoche! Comparado con otros Sunya, Vedana parece tener emociones más intensas, aunque en realidad los Sunya no poseen emociones propias. A Vedana simplemente se le da bien percibir los sentimientos de los demás e imitarlos. Hubo un tiempo en que Vedana sentía mucha confusión debido a este tema. Alegrarse por la dicha de los demás, sufrir por su dolor… ¿pero de dónde provenían sus propios sentimientos? Le hizo esta pregunta al amo de Ilustración. Vedana no recuerda cuál fue la respuesta del señor Adler, pero sí recuerda que ese día el pastel de zanahoria estaba delicioso y que esa alegría provenía de su propio ser.

Sunya: Sanna

La mayoría de los días en Eibon transcurren con tranquilidad y el señor Adler no obliga a los Sunya a hacer nada. Es así que, en los días sin encargos, han dedicado a sus propios pasatiempos. A Sanna le encanta la pintura. Cuando llegan pinturas antiguas a Eibon, no tarda en adelantarse para verificar su autenticidad y se encarga de su preservación y almacenamiento. En cierta ocasión, el señor Adler le entregó un set de materiales de arte y, desde entonces, Bagel adquirió una nueva figura del arte llamada Sanna. Dicen que con solo mirar sus pinturas se pueden escuchar sonidos, percibir aromas y degustar sabores. Por desgracia, ninguna Sala de colección ha podido adquirir ni exponer una obra de Sanna. Sanna le dio su primera pintura al señor Adler, aunque era solo de un papel con unas cuantas huellas, estampadas como copos de nieve.

Sunya: Sankhara

Sankhara es el segundo Sunya que se manifestó en "Ilustración", quien nació del karma generado por la guerra y el conflicto. Cada generación de amos de "Ilustración" cargaba con deseos y las llamas del karma hacían arder las escamas de la armadura día y noche. Los Sunya fueron cayendo poco a poco en un sueño profundo, mientras que Sankhara empezó cada vez a estar más despierto, ya que ese era el propósito de su nacimiento. Cuando los tiempos caóticos quedaron atrás y la armadura se convirtió en un símbolo, acabó olvidada en un oscuro almacén. A veces, sirvientes o visitantes se detenían frente a Ilustración para contarle sus deseos, pero después de probar un odio tan ardiente, la mayoría de los anhelos nacidos en tiempos de paz resultaban aburridos. Ilustración permanecía en silencio. A veces, Sankhara se preguntaba si también debería dormir como sus "hermanos". Por fortuna, a Sankhara le encantaban los días nevados y, justo cuando se disponía a disfrutar de la última nevada antes de dormir, escuchó un deseo, uno mucho más ambicioso que poseer una ciudad entera: "Tengo tantas, tantas cosas que quiero proteger". En todo caso, Ilustración respondió a aquel niño ciego y a Sankhara no le quedó más opción que seguir la forma de pensar de su nuevo amo. Ahora, el trabajo diario de Sankhara es cuidar niños y usar su increíble velocidad para conseguir las ofertas del día.

Sunya: Vinnana

Vinnana casi nunca se muestra frente a desconocidos. Suele pasar la mayor parte del tiempo durmiendo perezosamente dentro de Ilustración. Después de todo, como el primer Sunya en aparecer junto al señor Adler, siempre dice: "Este viejo cuerpo ya no tiene tanta energía". Si su fatiga se debe al paso de los siglos o a algún motivo desconocido, solo Vinnana lo sabe. Sin embargo, cuando se trata de hablar sobre el señor Adler, Vinnana suele extenderse un poco más. "Alois, ah… solo por verme, ese niño dormía todos los días en el pasillo sin decir una palabra. Fue debido a este viejo corazón bondadoso que no podía soportar ver sufrir a un niño que al final no tuve otra opción más que responderle. Quién diría que ese niño después…" A continuación, Vinnana procede a hablar de todas sus dificultades durante a lo largo de los años y esas son las dos únicas frases sobre el señor Adler.